Tiene algo para decir la Filosofía con respecto a la crisis del Coronavirus

Una simple acción que tuvo su inicio con una sopa de murciélago consumida en una ciudad China, se ha convertido en la crisis sanitaria más trascendental del siglo XXI. Al momento en que el COVID-19 salió de las fronteras del país asiático, desde científicos e intelectuales de todo el mundo se han ocupado de reflexionar sobre los posibles escenarios que pueden desprenderse de dicha emergencia. Para conocer tales detalles, se ha conocido la opinión de algunos filósofos de origen chileno en referencia a los efectos éticos, políticos y sociales que conlleva esta pandemia.

Y como es notable, esta es una crisis que no ha dejado indiferente a nadie. Donde médicos, ingenieros, economistas, científicos, sociólogos, historiadores y políticos, se han dado a la tarea de discutir y reflexionar en relación a las distintas problemáticas que ha despertado la pandemia.

Una de las publicaciones que ha sido más destacada durante los últimos meses se trata de “Sopa de Wuhan”, este es un compilado donde se reúnen quince columnas de opiniones publicadas por relevantes pensadores contemporáneos donde se debate sobre los posibles efectos que esta emergencia provocará para toda una generación.

Los ensayistas aluden, en mayor o menor medida, a la hipótesis sobre el futuro de la humanidad: asegurando que tal crisis sanitaria será un motivo de cambio social; además señalan que la pandemia refleja la desigualdad social y económica existente entre países; abordan el poder de las redes sociales que han sido catalogadas como “más virales que el propio virus”; mientras que otros se aventuran a pronosticar el fin de los sistemas económicos tradicionales.

Entre tanto, en Chile la discusión continúa un camino similar, ya que en un debate realizado unos meses antes de la crisis sanitaria, esta ya se había anunciado con urgencia en dicho país. Y es que no se puede negar que el sistema occidental presenta sus debilidades, quedando al descubierto sobre todo en el colapso de las economías.

De acuerdo a las palabras de Diana Aurenque quien es Doctora en Filosofía por la Albert-Ludwigs-Universität Freiburg y habilitada en ética médica por la Eberhard-Karls- Universität Tübingen, Alemania, además es Vicedecana de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile, sostiene que el debate filosófico que se ha generado ante la pandemia, en donde se destacan voces que vaticinan un colapso del capitalismo, liderados por el filósofo Zizek, ante los que apuestan por una renovación del sistema económicos, liderados por Han, no tiene que ser contradictorio o excluyente.

En su opinión señala: “Pienso que ambos ofrecen pronósticos complementarios. Por un lado, tiendo a pensar como Han que el capitalismo saldrá fortalecido precisamente por su capacidad de transformación. Sin embargo, no creo que ocurra solo fortaleciendo la atomización de individuos, centrados en sus propios intereses, sino que puedo imaginar que se incluirán formas de organización social más cooperativas, más solidarias”.

Claramente, eso no implica que pensemos que de un virus tenga origen una revolución político-moral, como acertadamente desestima Han; pero por otra parte, sí es posible que detrás de la crisis se espere que se generen sistemas globales de protección social más efectivos. Por ejemplo, la pandemia debería ser razón suficiente para que se fortalezcan los sistemas sanitarios, pero también para crear fondos internacionales solidarios para los países que presenten casos de catástrofes, seguros de cesantía, entre otros.

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