¿Para ser conferencista hay que tener una filosofía?

Para dar respuesta a ello, tomemos como ejemplo a uno de los conferencistas españoles con mayor reconocimiento, Diego Antoñanzas, quien es un empresario, y además es licenciado en marketing y comunicación. Se desempeña como profesor de cursos de postgrado relacionados con marketing. Cuenta con una larga trayectoria en la que ha puesto todas su habilidades para fortalecer numerosas marcas multinacionales, patrocinios y eventos.

En medio de tantos beneficios generados, ha hecho una pausa para dedicarse a comunicar y transferir lo aprendido, pues es lo mejor que sabe hacer en el transcurso de su vida como conferencista. Antoñanzas cuenta con grandes intereses debido a que para él, todo lo que sabe es un privilegio por lo que busca introducir a las personas al mundo empresarial, ayudando a empresas a crecer y desarrollarse dentro del mundo digital realizando conferencias en congresos y eventos empresariales.

En este punto quizás nos preguntemos si los conferencistas como loida primo conferencia se forman de manera autodidacta o existe un lugar en donde pueden formarse como tal.

La filosofía de un conferencista

Resulta maravilloso ese momento cuando nos damos permiso para sorprendernos en la vida. Dentro de la carrera de conferencista, de esas que cuentan con un sentido y gran significado, resulta cada uno de los días una sorpresa. Esta posiblemente sea conocida como la carrera de la sorpresa, en donde no puede faltar la admiración por redescubrir el acto humano, los actos de la naturaleza y los actos del espíritu.

Se sabe que los filósofos antiguos, no eran filósofos debido a que escribían filosofía, o porque se mantenían filosofando, sino porque fundamentalmente mantenían una vida filosófica. En el caso de un poeta, este llega a serlo verdaderamente debido a que mientras escribe o lee poesía, vive poéticamente.

En tal sentido, la carrera de conferencista resulta un oficio de poeta y también de filósofo y es la razón es, por la sorpresa con la que llega a vivir día tras día. Muchos de ellos, se han dejado llevar por sus propios sueños decidiendo escuchar y aceptar lo que en sus corazones se fundaba.

Un conferencista debe saber hacer que su audiencia se escuche, que hagan que los actos de su vida lleguen a predicar su mejor filosofía, y que además pueda llevarse a otros en dicho viaje, lo que resulta una gran noticia, pues nuestra propia vida y la gratitud podemos volcarla hacia ella.

Cuando se decide tomar la carrera de conferencista, se trata de un regalo precioso, tanto para quien lo hace, como para aquellos a quien se busca impactar.

Un conferencista debe hacer de la gratitud una filosofía, ya que se trata de un universo inconmensurable, por ello, sólo debe estar presto a contemplar la enseñanza que puede ofrecer una noche de estrellas, y aceptar el encargo de reconocerse como parte de toda esa inmensidad, ayudando a otros para que por un momento se lleguen a sentir hermanos.

A los conferencistas se les agradece asumir ese compromiso de servir y ayudar a crecer a otros en su camino de evolución.

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