La sociedad de consumo y su manera de atrapar a las personas

No es un secreto que la filosofía siempre se ha encargado de buscar una comprensión de la realidad y de las condiciones socio-históricas donde estamos ubicados. Al momento en que se aproxima a la sociedad, enfrenta a los individuos que la conforman, sus creencias, valores y normas; pero además, los sistemas sociales que la han ido configurando, sean naturales como por ejemplo la familia y los círculos de amigos; o artificiales como la escuela, las empresas, entre otros; los mismos se localizan en un espacio y llegan a evolucionar con el tiempo, solo basta ver por dos minutos la publicidad de juguetes para niños como las nerf y sacar nuestras propias conclusiones.

Hacer un acercamiento desde la filosofía a la sociedad que se ha definido por el consumo, y lo que la hace posible conlleva una reflexión que nos acerca al conocimiento de la realidad del consumo, al hombre consumidor y la sociedad donde pueden surgir interrogantes y respuestas desde diferentes abordajes y esquemas interpretativos.

Es así, como desde la filosofía, que también es una reflexión desde las ciencias sociales, buscamos responder preguntas como: ¿Cómo es la sociedad de consumo? ¿Cómo es ese hombre que habita en la sociedad de consumo? ¿Sus características? ¿Qué aspectos llegan a definir al homo consumus? ¿Cuales son los principios que han formado la manera de ser y de comportarse del hombre en la sociedad de consumo?.

Estás son preguntas que pueden ser respondidas a partir de la era del consumo que vivimos, y desde la que aprendimos a vivir. En esa vida intervienen los medios de comunicación, los grupos sociales, el estilo de vida que construimos a partir de nuestra interacción, aspectos que nos han llevado a ser parte de un modelo hiperconsumista, que ha llegado a trastocar la forma de ser hombre, de vivir la cultura y la sociedad.

Si nos dedicamos a pensar en cómo cambiar ese modelo hiperconsumista del que estamos acompañados debido a todo lo que tiene de inhumano, sólo llegará a ser posible si tomamos como punto de inicio a una filosofía que, a través de una nueva visión del hombre y la sociedad, pueda analizar la situación que se vive en la actualidad y logre abrir nuevos horizontes con posibilidades para la humanidad y para la misma dentro de la sociedad.

En su constante búsqueda de la verdad, la filosofía, puede ofrecernos un discurso reflexivo en referencia a la sociedad de consumo, donde llegue a descubrirse la naturaleza del consumo y la forma en la que puede configurar al ser humano hacia el homo consumens; también, es posible que nos llegue a revelar las lógicas de pensamiento que emplea el sistema social y el hombre a fin de construir su propio conocimiento de la realidad, conjuntamente con los valores defendidos por la sociedad de consumo, sin dejar de ofrecer una explicación relacionada con la posibilidad o imposibilidad de desarrollar una ética del consumo.

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