5 octubre, 2019 istitutobanfi 0 Comments

La filosofía nos trata de explicar qué es el amor

Alcanzar reflexiones como a la que se llega al practicar yoga, solo se logra a través de la filosofía. Y si del amor se trata, nada más recomendable que apelar a los antiguos filósofos, ya que este concepto suele variar en consecuencia con las distintas maneras de ver con la que cuentan los mismos. Y en el caso del amor platónico, este con el paso del tiempo se ha ido desconfigurando. 

No existe ningún concepto que defina al amor de una sola manera ni en una sola cosa, pues según la opinión generalizada de los filósofos, ello sería una verdadera aberración, en el sentido estricto de la palabra. Pero a diferencia de ello, se ha comprobado que si se pueden medir los sentimientos, aunque el amor resulta sumamente complejo y quizás es porque este contiene diversas variantes que dependen de los factores de dónde se esté estudiando pues las culturas y las razas lo definen cada una de un modo distinto. 

El concepto de amor de los filósofos 

Este sentimiento ha sido objeto de estudio quizás desde que el filósofo griego  Aristófanes aseguró que el amor es el sentimiento más grande que tiene el ser humano y que además nada en el mundo se puede comparar con el placer de sentirlo.

Así mismo, Platón no se encontraba de acuerdo con las conclusiones alcanzadas por Aristófanes, por lo que y reclamó al amor el hecho actuar como si fuese una posesión en el ser humano por sus faltas y no por su voluntad, sustentado en que se trata de una condición del ser humano desear lo que no se tiene, en el momento en que se tiene se aburre para desecharlo y volver a necesitarlo. Convirtiéndose el amor en un verdadero círculo vicioso, tal como lo conocemos en la actualidad. 

Para otro en la actualidad, tales conceptos no son ciertos, ya que cuando se hace referencia al amor, este se trata de una construcción social en la que inminentemente  la persona necesita amar, cabe destacar que ello no se trata de una decisión consciente ni voluntaria, donde el modo de vida acelerado lo lleva a ser disfrutado mientras se pueda, aunque en realidad eso no se haga.

Y en mitad de las opiniones anteriores encontramos a Spinoza, quien sostiene que el hombre ama pues eso le causa alegría, pero esa alegría proviene de un estímulo externo que lo conduce querer más de la otra persona que de él mismo. De esta manera, la pasión y el deseo con los que ejercemos el derecho de amar siempre será un estímulo social, como una manera de adaptarnos al entorno y a quienes nos rodean, haciéndonos actuar de una forma que tal vez ni nosotros reconozcamos.

En realidad no hay una respuesta precisa sobre si existe el amor o no ya que ello depende en gran medida de la idea con la que hemos crecido. Pero hay algo que sí es cierto, y es que un gran número de las personas tiende a enamorarse de la idea del amor, es decir, de ese concepto que desde que nacen les implantan sobre lo que debe ser el enamoramiento y amor, que solo son en realidad una mezcla de drogas químicas que segrega nuestro cerebro, haciéndonos actuar y sentir de esa manera o al menos sentir que nos  amando una idea que se tiene sobre alguien.