La discapacidad intelectual no es un límite cuando se trata de la filosofía

Es un tema recurrente que el sistema educativo formal se ocupa de ubicar a las personas con distintas capacidades intelectuales y mentales en medio del reducto del “fracaso escolar” o bien, de la conocida educación especial o en Tratamientos paliativos.

En tal sentido, la Escuela de Pensamiento Libre de Valencia se ha propuesto algo distinto y es que las personas que presentan discapacidad intelectual no se encuentran exentas de pensar, y es que no solo piensan, sino que llegan a hacer filosofía.

Cada año, es posible recibir a un grupo de 25 estudiantes que tengan o no alguna discapacidad, donde más de la mitad son personas que presentan discapacidad intelectual, mientras que el resto son familiares, profesionales o profesores.

Estos suelen reunirse periódicamente en el Palacete de Ayora, que es la sede de la Universidad Popular en Valencia, con el fin de hacer filosofía. Una vez finalizado el curso, todos reciben un título simbólico de “maestro socrático”, tal distinción implica que “ya están preparados para ayudar a otras personas a pensar”.

Este es un proyecto, que lleva casi una década, y con el que se pretende demostrar que dichas personas no sólo cuentan con la capacidad de aprender filosofía, sino también de poder transmitirla.

De acuerdo a la explicación de una de las estudiantes: “La filosofía es pensar sobre las cosas de la vida. Cada uno piensa a su manera, cada uno se hace distintas preguntas. Y conocer las formas en que el resto reflexiona también nos puede ayudar a nosotros e incluso cambiar nuestras propias ideas”.

La Escuela de Pensamiento Libre, se trata de una propuesta pedagógica que ha sido impulsada por la federación Plena Inclusión de la Comunidad Valenciana, el Centro de Filosofía para Niños de la Comunidad Valenciana y la Asociación Escuela de Pensamiento Libre.

Chema Sánchez Alcón, quien es el Presidente del Centro de Filosofía para Niños de la Comunidad Valenciana indica que “es una pedagogía donde la persona que tiene una discapacidad que es la más invisible de todas, para a ser el centro de atención, es una metodología única en el mundo”.

La filosofía trata de pensar sobre las cosas de la vida, y cada uno las piensa a su manera, y es por ello que cada uno se hace distintas preguntas. Cuando se conoce la manera en la que el resto reflexiona también es posible que nos puede ayudar a nosotros e incluso cambiar nuestras propias ideas.

De todas las personas que llegan a recibir el título, algunos quedan seleccionados para formar parte del claustro de profesores que estarán presente para el siguiente curso.

Hay que acotar que al menos la mitad del claustro se encuentra compuesto por personas con discapacidad. Explica Sanchez Alcon que, “La idea no es crear una escuela para mirarnos el ombligo, no queremos formar un gueto, aquí puede haber un profesional universitario ocupando el lugar de alumno y su maestro puede ser un fracasado escolar”.

El objetivo se encuentra en “aprender a pensar”, comprendiendo que en ello se encuentra la clave para “ser libre”.

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