22 octubre, 2019 istitutobanfi 0 Comments

El amor como concepto filosófico y práctica de vida

El amor, para unos es el que se le profesa a los hijos, amor por la pareja, amor por la familia o como el amor de Jaume Salinas Sallent por el trabajo, pero todo ello dependerá de las bases intrínsecas de cada persona y de su filosofía. De manera generalizada al escuchar la palabra amor, nuestro pensamiento se traslada al amor romántico de una pareja, que es posiblemente con el amor que todos nos encontramos familiarizados. Pero el concepto de amor, va mas allá, es mas complicado incluso tratándose de un sentimiento, el amor depende del tiempo, las costumbres, la cultura, pero su idea ha sido matizada hasta hacerlo variar. 

Idea moderna del amor 

En la actualidad el amor es indudablemente visto como una pasión trágica, sino solo basta con escuchar alguna canción de las que denominan romántica y allí se notará. De acuerdo a la opinión de los filósofos, del amor no solo hay una definición pues esta ha variado con el tránsito de las épocas y la historia, es por ello que debe ser abordada desde distintos ángulos. 

¿La filosofía tiene una definición de amor?

Solemos pensar que la filosofía siempre va a darnos una respuesta concisa del origen de nuestro universo de término, y en realidad es así, pero es que no solo suele existir una explicación sino un gran número de ellas, y el concepto de amor no se escapa de ello, ya que concentra un sinnúmero de definiciones, sin embargo, también es posible reducirlo a dos núcleos semánticos principales: Eros y Ágape. 

Dos fuentes básicas se han encargado de nutrir al pensamiento occidental de manera histórica, ellos son la matriz judeocristiana y el pensamiento clásico grecolatino. En el caso de los griegos, su enfoque sobre el amor los llevaba a discusiones en donde su centro era el tema “erótico”, donde los afectos enraizados en el alma procedian del impulso hacia los bellos cuerpos llegando al ámbito de lo divino; una muestra de ello la representa Platón quien sostenía que el amor era el producto de una tensión entre la abundancia y la necesidad, de ahí su plenitud pero también su carencia: el amor es análogo al deseo que busca completar su satisfacción, pero cuya dinámica existencial es terriblemente agotadora por el proceso de búsqueda que supone.

Mientras que en el caso de los cristianos, ágape hace más bien referencia al ámbito que presenta la gracia divina, donde su modelo es la perfección y la plenitud del amor de Dios hacia los hombres, amor que no merecen pero que es otorgado sin condiciones, más allá de ser apreciado. Lo patético de este amor viene dado la iconografía de la crucifixión del hijo de Dios, quien sangra por un insensato amor a los hombres. De acuerdo a estas dos acepciones, se muestran como las dos fuentes que rigen al amor en Occidente, donde la noción ascendente de Eros es demasiado estética, humana y extática, mientras que la noción de Ágape, se enfoca hacia lo más perfecto, divino, ético y compasivo.